Alegorías

El muro y la puerta

Una educación que no es abierta no es “otra forma de educar”, sino renuncia a la educación. Sirva como ejemplo la consideración de un muro; no es “otra forma de ser puerta”, es ausencia de apertura; se ha renunciado a que este espacio sea abierto. Quizás antes hubo una puerta pero si se selló, se cerró a “cal y canto”, dejó de ser apertura; se hizo muro, aunque mantenga el dintel y otros aspectos de la antigua puerta, ya no cumple esa función.

La puerta tapiada

Consideramos que las propuestas educativas dominantes en nuestros días, tratan de “tapiar” la apertura de la educación. Si bien entendemos que se hace con ánimo de mejorar la civilización, consideramos un error construir un cerco existencial para garantizar ciertos mínimos de paz social y bienestar subjetivo.

Al tapiar la puerta tratamos de aislarnos del sufrimiento, pero al terminar el trabajo... sorpresa, el sufrimiento se había quedado dentro...

Así quizás se logre no dejar entrar al sufrimiento pero así tampoco se deja pasar a la felicidad.

 

 

 

 

  


 

 

Investigadores