Ayudar a crecer hacia lo sublime

La Educación Abierta es una invitación a saborear lo sublime.

Consiste en desarrollar la capacidad de actuar de acuerdo a la autoconciencia de la propia grandeza del hombre que supera infinitamente al hombre, como diría Pascal.

La educación que no invita a lo sublime no permite el desarrollo pleno del ser humano y deja al individuo encogido en un egocentrismo que dificulta el acometer la tarea de una vida con horizontes de grandeza. Al desertar de la excelencia, la persona queda abogada a buscar compensaciones que mitiguen el malhumor y la tristeza que generan esta renuncia egoísta.

Quizás haya sido Séneca, el pedagogo que mejor haya sabido poner de manifiesto la importancia de la Educación Abierta para el desarrollo armónico de la personalidad moral del hombre. “Nada le es tan adecuado al hombre como la grandeza de ánimo” , afirma el pensador cordobés. Esta apertura hacia lo sublime la denominaba megalopshychia  y la considera la primera, la más hermosa , la más excelsa  de las virtudes que el hombre puede tener.

Más allá de las apariencias, la auténtica grandeza (la de la magnanimidad) consiste en la aprobación de todo y de todos. No en el sentido trivial de una especie de tolerancia universal, sino en el sentido profundo de amar la realidad es propio del magnánimo ser consciente de su dignidad y actuar en consecuencia. La primera consecuencia, podríamos añadir, es ésta: hacer justicia a la realidad, aprobarla, amarla.

 

 

 

 

  


 

 

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